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Vivir en casas compartidas: 5 consejos y normas clave

8 AGOSTO 2023
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La experiencia de vivir en una casa con otras personas puede ser enriquecedora, pero también un reto. Echa un vistazo a nuestros consejos para ayudarte en el proceso.
Vivir en casas compartidas: 5 consejos y normas clave
Fuente: Pexels
Autor: Redacción

Hay varias razones por las que alguien elige vivir en una casa compartida, lo que requiere no sólo mucha flexibilidad a la hora de realizar las tareas domésticas en las zonas compartidas, sino también algo de paciencia para lidiar con las rutinas de los demás. Si vas a la universidad, por ejemplo, lo más probable es que te encuentres en esta situación

Alquilar una habitación es mucho más barato que pagar el alquiler de una vivienda entera. Sin embargo, la mayor desventaja es la falta de intimidad, y también la necesidad de extremar las precauciones para respetar el espacio de los demás inquilinos, algo que puede resultar más fácil si compartes casa con amigos, por ejemplo. En cualquiera de las dos situaciones, tanto si se trata de gente conocida como de perfectos desconocidos, dependerás de unas normas esenciales para la convivencia en un mismo espacio. Te mostramos qué hacer

1. Establecer normas y límites

Es fundamental que cuando todos los inquilinos de la casa que vas a compartir se conozcan, se establezcan unas normas básicas de convivencia. Si tienes suerte y tus compañeros de piso son personas con un mínimo de respeto por los demás, es probable que estas normas no les sorprendan. Sin embargo, acabarás teniendo que lidiar con personas a las que les cuesta respetar los límites, por lo que es realmente importante que se establezcan.

Para que todo vaya bien, estas normas deben establecerse y debatirse entre todos, de modo que se pueda llegar a un sentido común y también adaptarlas según las necesidades específicas de cada elemento. Todo ello para evitar conflictos y problemas, por lo que es fundamental que todos estén de acuerdo con lo que se establezca al principio, para que no haya malentendidos ni confusiones innecesarias en el futuro.

2. Limpieza de las zonas comunes

Suponemos que todo el tema quedará resuelto en el punto 1, con la definición de normas y límites en cuanto a la convivencia y gestión de la casa, por parte de todos. Sin embargo, hay algunos puntos en los que pueden surgir dificultades, como la limpieza

Es un tema delicado para muchos, sobre todo en las casas compartidas, y a menudo causa de conflictos. Para evitarlo, lo mejor es tener un horario de limpieza rotativo, que puede ser diario, semanal o mensual. Además, se supone que cada vez que alguien ensucia algo, independientemente de si le toca limpiar a usted o no, esa misma persona debe limpiar lo que ha ensuciado. Si, por ejemplo, va a utilizar la cocina y ésta se ha ensuciado: independientemente de que le toque o no limpiar, por respeto a sus compañeros e incluso por celo, debe limpiar lo que ha ensuciado. 

Otro punto importante, y que muchos compañeros olvidan al principio, es la eliminación de la basura, que debe ser responsabilidad de todos, independientemente de si te toca limpiar o no. Si, por ejemplo, ves el cubo de la basura lleno, debes ir a vaciarlo, aplicando de nuevo la regla del sentido común.

Es muy importante que estas normas se mantengan durante toda la convivencia, entre otras cosas porque si todo se cumple según lo establecido, habrá menos conflictos y, sin duda, tendrás una mejor relación con tus compañeros.

Y recuerda, la habitación es responsabilidad de todos, pero las zonas compartidas, como su nombre indica, deben gestionarse de forma compartida.

3. Respeta el espacio de los demás

Tu habitación es tu espacio privado, del mismo modo que la habitación de tus compañeros será un lugar prohibido para ti. Deberás tenerlo siempre en cuenta y no traspasar ese límite, del mismo modo que no querrás que tus compañeros lo hagan contigo. 

Sin embargo, y dado que habrá zonas de la casa que serán comunes a todos, como la cocina, el salón y el baño, es fundamental que establezcas ciertos espacios donde cada uno pueda dejar sus cosas. La despensa, por ejemplo, si la hay, debe estar organizada para que todo el mundo sepa exactamente dónde están sus cosas. En cambio, si hay varios armarios, cuartos, cajones o compartimentos, deben repartirse a partes iguales entre cada residente. Lo mismo con la nevera. 

Si todos respetan esta norma y no rebuscan entre las cosas de los demás, no habrá conflictos. 

4. Establecer rutinas y comunicarse

Vivir con otras personas puede ser complicado a veces, ya que cada uno será diferente y eso también significa tener una vida distinta, con horarios y rutinas diferentes. La sugerencia es que cada uno, en función de sus horarios y de la probabilidad de que moleste a los demás residentes, se avise con antelación de algún tipo de situación inusual. 

Imaginemos, por ejemplo, que uno de tus compañeros de piso trabaja por la noche, lo que significa que tiene un horario diferente al tuyo. Así, cuando tú te vayas a dormir, él saldrá de casa, y cuando tú te despiertes, él se irá a la cama. Debes ser consciente de estas situaciones para evitar situaciones incómodas. 

Otro aspecto a tener en cuenta es conocer las normas sobre la entrada de otras personas en la casa, ya que puede existir este límite con el propietario o incluso con los residentes. Además, hay que asegurarse de que todo el mundo está de acuerdo con esta situación si se autoriza y, si surge algún imprevisto por el que la persona tenga que quedarse allí durante más tiempo, comunicárselo también a los demás residentes y averiguar con ellos si hay alguna molestia

Es fundamental que todos se comuniquen entre sí, para que no haya malentendidos o confusiones que podrían evitarse con una simple conversación. Puedes hablar de todo lo que te molesta y hacer sugerencias para mejorar algunas situaciones, pero ten siempre la sensibilidad de tener este discernimiento con tus compañeros

5. Gestión de gastos

Si tu alquiler no incluye gastos, tendrás que compartirlos con tus compañeros en un pago aparte. En esta situación, es recomendable definir la persona responsable de cobrar el dinero, definiendo también las fechas de pago y cuáles son los gastos comunes. Esta función puede simplificarse utilizando aplicaciones móviles que dividen automáticamente las facturas. Sin embargo, para que nada de esto sea polémico, este es un momento que debe ser compartido entre todos los inquilinos

Entre todos deben analizar las facturas de agua, luz, gas e internet y ver si todo está correcto, hacer las cuentas entre todos los vecinos consumidores y luego realizar el pago a través del responsable establecido para ello. 

Todo tiene que estar organizado y funcionar como un motor. Una vez que cojas ese ritmo, y creas que no habrá conflictos, todo llevará a que la relación con tus compañeros de piso sea armoniosa, respetuosa y amistosa. Incluso es posible que conozcas a personas con las que establezcas un fuerte vínculo; y ojo, seguro que habrá situaciones tensas en las que se requerirá paciencia, franqueza y diálogo. Sin embargo, esperamos que tenga una buena experiencia.

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